“…El síntoma que caracteriza la primera fase es el shock. Bajo ciertas condiciones el shock. puede incluso preceder a la admisión formal del prisionero en el campo. Ofreceré, como ejemplo, las circunstancias de mi propio internamiento.
Política migratoria en una Democracia
Supongamos que mañana mismo la UE decide derribar toda frontera europea, incluyendo, por supuesto, la valla de Melilla. Adiós a la política migratoria. Tras unos pocos trámites, cualquiera podrá entrar en la península y convertirse en español, portugués o, si está con ganas de seguir viajando, francés o incluso belga (qué ganas, con la de lluvia que cae aquí).
Google feminista
Dado que a Google no se llega por el atajo de la mediocridad, hemos de suponer que James Damore es, simplemente, uno más entre ese selecto grupo de brillantes ingenieros que tienen la dichosa manía de cuestionarlo todo. No obstante, su privilegiada cabeza no le advirtió esta vez sobre la osadía que supone en el Occidente actual (si eres hombre, claro está) dar tu opinión sobre mujeres y mercado laboral.
Desaprendiendo econometría: La Inflación
Adelantábamos hace unas semanas el primero de los problemas irresolubles de la Econometría. Léase, una disciplina que se ve obligada a ignorar la propia Realidad que aspira a explicar. En el mejor de los casos, el económetra se inventará mediciones aproximadas arbitrariamente diseñadas, con las que intentará acercarse a unos conceptos que por definición no pueden verse capturados en modelos matemáticos. Por la misma razón por la que la práctica cuantitativa es defectuosa en cuanto a la medición del Desempleo, también lo es en cuanto a la Inflación.
Cojamos como ejemplo Venezuela, país que ciertamente está sufriendo lo que no está escrito. La semana pasada, uno de estos especialistas en mediciones económicas nos afirmó que los bolivarianos están a punto de registrar la mayor inflación de su historia. Y el hombre te proporciona las cifras. Exactas. 755,77%. No dirán que no parece científico.
Garbiñe vive en Suiza
Quizá la conclusión de filosofía política más pésima que haya existido jamás sea la recurrente “bueno, pues si no te gusta, márchate a vivir a…” Suiza, Singapur, o a donde sea. Una mera invitación al exilio que representa la derrota total de un debatiente incapaz. El KO por impotencia.


