Macroeconomics: Back to Square One

I agree with the harsh judgment that Lucas and Sargent (1979) made about the macromodels of their day– that they relied on identifying assumptions that were not credible. The situation now is worse. Models make assumptions that are no more credible and far more opaque.

I also agree with the harsh judgment that Lucas and Sargent made about the predictions of those Keynesian models, the prediction that an increase in the inflation rate would cause a reduction in the unemployment rate.

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Desaprendiendo econometría: La Inflación

Adelantábamos hace unas semanas el primero de los problemas irresolubles de la Econometría. Léase, una disciplina que se ve obligada a ignorar la propia Realidad que aspira a explicar. En el mejor de los casos, el económetra se inventará mediciones aproximadas arbitrariamente diseñadas, con las que intentará acercarse a unos conceptos que por definición no pueden verse capturados en modelos matemáticos. Por la misma razón por la que la práctica cuantitativa es defectuosa en cuanto a la medición del Desempleo, también lo es en cuanto a la Inflación.

Cojamos como ejemplo Venezuela, país que ciertamente está sufriendo lo que no está escrito. La semana pasada, uno de estos especialistas en mediciones económicas nos afirmó que los bolivarianos están a punto de registrar la mayor inflación de su historia. Y el hombre te proporciona las cifras. Exactas. 755,77%. No dirán que no parece científico.

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“¡No se puede comparar!”

Quién no lo ha escuchado alguna vez. Seguro que si eres uno de esos valientes que suelen ver alguna de las doscientas treinta y siete tertulias políticas que actualmente están en antena, se lo has oído decir a alguien, porque es siempre una cuestión de tiempo que la dichosa frase salga a relucir.

Sólo hace falta un poco de paciencia frente al televisor y, tarde o temprano, uno de los tertulianos pronunciará estas dichosas cuatro palabras. La persona de turno está indignada, considera un agravio la comparación que acaba de efectuar alguien en el bando contrario. Entonces lo exclama: ¡no se puede comparar!

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