Desaprendiendo econometría: La Inflación

Adelantábamos hace unas semanas el primero de los problemas irresolubles de la Econometría. Sencillamente, la Econometría se ve obligada a ignorar la propia la Realidad económica que aspira a explicar, porque por mucho que el economómetra lo intente, la Economía no se puede medir correctamente. En el mejor de los casos, el económetra realiza mediciones aproximadas con las que intenta acercarse a una realidad mucho más compleja que de ningún modo puede verse reflejada en un número. Por la misma razón por la que esta práctica cuantitativa es defectuosa en relación a la medición del Desempleo, también lo es en cuanto a la Inflación.

Cojamos como ejemplo Venezuela, que ciertamente está sufriendo lo que no está escrito. La semana pasada, uno de estos especialistas en mediciones económicas nos afirmó que el país sudamericano está a punto de registrar la mayor inflación de su historia. Y te proporciona cifras. Exactas. 755,77%. No dirán que no parece científico.

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“¡No se puede comparar!”

Quién no lo ha escuchado alguna vez. Seguro que si eres uno de esos valientes que suelen ver alguna de las doscientas treinta y siete tertulias políticas que actualmente están en antena, se lo has oído decir a alguien, porque es siempre una cuestión de tiempo que la dichosa frase salga a relucir.

Sólo hace falta un poco de paciencia frente al televisor y, tarde o temprano, uno de los tertulianos pronunciará estas dichosas cuatro palabras. La persona de turno está indignada, considera un agravio la comparación que acaba de efectuar alguien en el bando contrario. Entonces lo exclama: ¡no se puede comparar!

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